lunes, 23 de diciembre de 2013

CERCUEIL D'OR


Y llegó el día que de una acera a la otra cambia el tiempo.
Una verdad emergente se calcifica y se hace una calzada angosta
en la ciudad de los inmortales.

Tan sólo a la vuelta de la manzana
se puede asistir a la convocatoria del Poema. 

Un puñado se anida,
y otro vuela,

son aves del mismo pesar. 

Al cruzar empezó a caer granizos,
 y la sangre de mi cráneo pinta la máscara de Dios.

Sentí el piso moverse bajo mis pies,
 una procesión de escarabajos relucientes me cargaba cuesta arriba,
hacia las ruinas del Palacio de Bellas Artes.

  Es un viaje de malamuerte,
hediondo a las imputaciones que le echan a Dios,
 y por otro lado, ese ruido odioso
que hacen al rozar sus cajas doradas,
 por momentos, me enloquece.

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TEATRO

Desde mi infancia, las apariciones y desapariciones de personajes crearon sin cuestionamiento una realidad caótica, y de ese hueco emanó todo el misticismo.