Oigo al Tiempo llevarse en su espiral los
azulejos, la noche está en
vela. Desde una periferia incierta, la aguja de Cronos es certera, vacía mis ojos, me hace vomitar un constelado dolor,
una MetaPoesía se quema en mi garganta, y cambia la topografía de los hemisferios que ocultan mis sienes. Como una aparición delirante, escarbo, buscando a mi
Esperanza en el desordenado furor de las estrellas,
que al morir, empañan la ruta de un monstruoso espejo.
una MetaPoesía se quema en mi garganta, y cambia la topografía de los hemisferios que ocultan mis sienes. Como una aparición delirante, escarbo, buscando a mi
Esperanza en el desordenado furor de las estrellas,
que al morir, empañan la ruta de un monstruoso espejo.
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