La noche
grávida y de uvas oscilantes me invita a ayunar,
acepto el turbio desafío de mi vulnerabilidad,
rehúso de que sea únicamente así;
avasalladora provisión que nos desteta del amor natural,
y nos soborna con sus senos subyugantes.
Quizá sea intoxicación divina,
néctar que sin purificación, envenena,
en el ablutio, ¿nos hace divinos?
De todas formas mi madre es la muerte,
mi hambre es morir en la boca de Dios.
acepto el turbio desafío de mi vulnerabilidad,
rehúso de que sea únicamente así;
avasalladora provisión que nos desteta del amor natural,
y nos soborna con sus senos subyugantes.
Quizá sea intoxicación divina,
néctar que sin purificación, envenena,
en el ablutio, ¿nos hace divinos?
De todas formas mi madre es la muerte,
mi hambre es morir en la boca de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario